Descubre la extraordinaria oportunidad de invertir en un exclusivo proyecto de lujo en el corazón de Estepona, donde San Lorenzo 52 combina sofisticación moderna con elegancia atemporal. Imagina estar rodeado de la vibrante vida urbana, con el encanto histórico de Estepona y a solo un corto paseo de playas inmaculadas. Este no es solo un proyecto inmobiliario, es un estilo de vida, ofreciendo un diseño de vanguardia y una calidad excepcional en cada detalle.
San Lorenzo 52 presenta una colección de cuatro residencias exclusivas, cuidadosamente distribuidas entre el primer y el ático. Cada unidad ofrece amplias distribuciones con dos dormitorios y terrazas, mientras que los áticos disponen de piscina privada y solárium en la azotea, ideales para disfrutar del sol mediterráneo. El proyecto cuenta con cocinas de última generación, electrodomésticos de alta gama y comodidades modernas como sistemas de energía aerotérmica, aire acondicionado con tecnología inverter y ventanas de doble acristalamiento. Los interiores están diseñados para maximizar la luz natural, creando una transición fluida entre los espacios, lo que los hace ideales tanto para relajarse como para recibir a tus invitados.
El edificio está equipado con un ascensor para mayor comodidad y cada residencia se construye con eficiencia energética en mente. Para la comodidad de los residentes, también hay plazas de aparcamiento privadas disponibles en el sótano. Esta exclusiva promoción no solo ofrece una vivienda de lujo, sino también un estilo de vida único, con fácil acceso a playas cercanas, campos de golf, el encantador casco antiguo de Estepona, así como servicios de primera calidad como centros comerciales, instalaciones deportivas y una amplia oferta gastronómica.
Aprovecha esta oportunidad única de invertir en una de las direcciones más cotizadas de Estepona. Con su ubicación privilegiada, diseño excepcional y calidad inigualable, San Lorenzo 52 no es solo una residencia: es tu puerta de entrada al estilo de vida lujoso con el que siempre has soñado.

